Vampiro cronos65
Descripción del personaje
Tu caza te condujo a una gran metrópoli y has obtenido un botín de sangre de seres humanos .
Conseguiste 730 litros de sangre y 730 monedas de oro. También has obtenido 10 punto(s) de experiencia!
SEXTA CIUDADELA DEL OLIMPO.
Aser de Aquiles se encuentra peleando con un Seiya que no puede contestar ante los ataques de su oponente.
-“¿Sabes algo Seiya? Al combatir contigo me doy cuenta de que todo lo que escuché sobre ti no eran más que mentiras, pues ni siquiera me puedes dar pelea. ¡Estoy desilusionado! Y por lo tanto, no tiene sentido continuar esta absurda pelea... Adiós Seiya, ¡“Puño Destructor de Estrellas”!”. Exclama el olimpiano.
Seiya está a punto de ser alcanzado, cuando de pronto... ¡Desaparece ante la mirada atónita de Aser!
-“El ya no esta solo”. Se escucha una voz.
El olimpiano voltea y se percata de que han llegado más rivales, se trata del grupo de Dohko, Milo, Aicon y Tetis.
-“Ma..maestro Dohko, Milo; no se preocupen por mí y sigan adelante. Yo me haré cargo de él”. Dice Seiya.
-“¿Estás seguro, Seiya?”. Pregunta Milo.
De pronto el santo de Bronce se da cuenta de la presencia de Aicon y Tetis.
-“¡Tú! ¿Qué haces aquí?”. Cuestiona Seiya.
-“Tranquilo, ellos están de nuestro lado. A ella ya la conoces y él es...”. Dice Milo.
-“Yo soy, Aicon de la Corona Boreal. Uno de los Santos de la corona que sirve a Apolo”. Contesta el coronis.
-“¿Ya se olvidaron de mí? ¿Quién será el que ocupe el lugar de Seiya?”. Exclama Aser.
-“No será nadie, pues yo te derrotaré”. Responde el santo de bronce.
-“Si vamos a continuar peleando, les sugiero no estorbar y mejor largarse de aquí”. Aconseja el olimpiano.
-“Bien, Seiya lo dejamos en tus manos. ¡Suerte!”. Dice Dohko.
Después de esto, los cuatro siguen su camino hacia el templo de Zeus...
LA PARTE OESTE DEL OLIMPO.
Los Dioses Guerreros de Asgard, quienes fueron revividos se encuentran a punto de entrar a la parte este del Olimpo donde se encuentra Zeus.
Han atravesado uno a uno los 6 templos de la parte oeste, el de la Primavera; el del Sol; el del Fuego Fatuo; el del Placer y la Fiesta; y el de la Luna. Ahora están ante las puertas del último templo de la parte oeste, el de Hera, la reina de los Dioses.
Sin embargo antes de entrar, alguien conocido por ellos aparece en forma de visión... ¡Se trata de la misma mujer que los resucitó!
-“No importa que pase, no entren a este templo, mejor síganme y yo les mostraré el camino a el lado este. Ahí se les necesita con urgencia”. Dice la mujer.
Los Dioses Guerreros la obedecen...
EL TÁRTARO.
El recorrido por el Palacio del Tormento ha concluido. Ahora, Laertes de Hermes preguntará a Shiryu que castigo ha elegido.
-“Es hora muchacho. ¿Qué castigo divino eliges?”. Pregunta el Dios a Shiryu.
-“La respuesta es... ¡Ninguno!”. Responde el santo del Dragón.
-“Ya veo, entonces elegiré por ti. Por tu ofensa de sublevarte contra Zeus, quedarás confinado en el Tártaro en una prisión de donde no podrás salir en toda la eternidad”. Exclama Laertes.
-“¿Por que no me das la oportunidad de enfrentarme a ti? Y así demostrarte que puedo derrotarte”. Pregunta Shiryu.
-“¿Pelear conmigo por tu vida? Suena interesante pero hagámoslo más interesante... Veamos que es lo que más aprecias, o debería decir a quien más aprecias en el mundo”. Dice el Dios.
Shiryu trata de poner su mente en blanco para que el Dios no pueda leer sus pensamientos, pero es demasiado tarde, Laertes ha descubierto a... ¡Shunrei!
LOS CAMPOS ELISEOS.
Hades se encuentra restableciéndose después de su batalla contra Athena y sus santos.
Ha estado ahí desde hace mucho tiempo...
La misma mujer que revivió a los Dioses Guerreros de Asgard, está a su lado.
-“Mi señor, pronto despertarás y empezará la batalla final”. Dice la mujer.
-“Atropo, ¿Como les fue a Hypnos y Thánatos el Olimpo?”. Pregunta.
-“Mi señora, aún no establecen contacto con nosotros”. Responde la parca.
-“Ya veo, entonces no queda más que esperar. Aunque se que ellos no podrán derrotar a Zeus, harán el tiempo que necesitamos para que Hades se recupere. Aún recuerdo aquél día...”. Dice la mujer.
ALGUNOS AÑOS ATRÁS.
La batalla contra Hades estaba en su punto culminante, Hades ha matado a Seiya y Athena y los demás santos están furiosos...
Todos concentran su cosmos en el báculo de Athena, y ella lo arroja contra Hades...
Mientras tanto, en la Tierra yo sentía como algo despertaba en mí...
Mi primer impulso fue el de salvar a todos, pues yo sabía que nadie tenía la culpa, al menos no ellos. Sin embargo, en ese momento sólo pude salvar a los santos de Athena que peleaban con Hades. Con el paso del tiempo fui reuniendo fuerzas, y por fin traje de nuevo al señor Hades a la vida, reconstruí el otro mundo, incluyendo los Campos Elíseos. Empecé a investigar sobre lo que originó todas las guerras santas que habían ocurrido hasta entonces, y descubrí que todas estaban conectadas entre sí...
Decidí que me prepararía para vengarme de los responsables, traje de nuevo a los Espectros y a los Heraldos de Hades. Un tiempo después me enteré de la conspiración de algunos Dioses del Olimpo de tratar de despertar a Zeus de su sueño eterno, para después...
EL PRESENTE, LOS CAMPOS ELISEOS.
-“No tiene caso decirlo, ya saben la historia; mis leales parcas. Y ahora todo está listo para enfrentar la batalla final, la última de las guerras sagradas. Sabía que necesitaría toda la ayuda posible, así que traje de nuevo al mundo de los vivos a Athena y a todos sus santos. Al igual que a los Dioses Guerreros de Asgard, quienes serán de mucha ayuda. Además están Poseidón y Apolo; quienes emprendieron la lucha por su cuenta. No obstante todos vamos por el mismo objetivo, ¡Destruir a los responsables de todo esto!”. Concluye.
Aún no terminaba de hablar, cuando súbitamente, Hades abre los ojos...
Todos se sorprenden.
-“¿Quién eres tú y por que estás aquí?”. Pregunta Hades.
-“Mi señor has vuelto. Yo soy tu reina, y tu más fiel servidora. Soy... ¡Perséfone!”. Contesta...
CAPITULO VI : ¡ EL SER MAS VELOZ DEL UNIVERSO !
TEMPLO CRONION.
Poseidón al ver que no puede convencer a Zeus de detener todo, ha decidido pelear.
-“Ya que no puedo hacerte cambiar de opinión mi señor, he decidido derrotarte con todo mi poder. Lo siento pero no me dejas otra opción”. Dice Poseidón.
-“Será como tu quieras”. Responde Zeus.
-“Un momento señor, sí él quiere dañarlo tendrá que pasar por encima de nosotras”. Dice Dhyra de Hestia.
-“Así es, la Diosa Hera nos envió a protegerlo y no podemos desobedecerla”. Añade Kara de Artemisa.
El emperador de los Mares sabe que no puede contra tres Diosas a la vez, no obstante peleará de todas maneras...
LOS CAMPOS ELISEOS.
Hades ha despertado por fin. La mujer le ha revelado su identidad... ¡Ella es Perséfone!
-“¡¿Perséfone?!”. Pregunta Hades.
-“Si mi señor, te he traído de nuevo al mundo de los vivos”. Responde la reina del Más Allá.
-“Sólo recuerdo la batalla contra Athena y sus santos, después nada”. Dice Hades.
-“Hay mucho que debes saber, y que yo te contaré... Por el momento debes guardar reposo, la batalla final esta muy cerca”. Responde Perséfone.
El señor del Más Allá se queda pensando en que le quiso decir ella con lo de la batalla final...
EL TÁRTARO.
Shiryu ha pedido una última oportunidad a Laertes de Hermes para salvar su alma.
-“Bien, acepto tu reto pero no sólo tu alma estará en juego. Sino que también la de esa jovencita, Shunrei”. Dice el Dios.
-“¿¡Shunrei!? ¡No! Nunca pondré en riesgo la vida de ella, será sólo mi vida la que este en juego”. Responde Shiryu.
-“Cuanto lo siento, pero si ella no entra en este juego, no te daré la oportunidad. Además piensa en tus amigos que están en el Olimpo, ¿No crees que ellos te necesiten? Piénsalo”. Exclama Laertes.
El santo del Dragón lo piensa un momento y responde: -“Esta bien, acepto”.
Shiryu se jura a sí mismo que no perderá, ya que esta vez no sólo su vida esta en riesgo, sino también la de la persona más importante en su vida: Shunrei...
EN ALGUN LUGAR DEL TEMPLO DE ZEUS.
Continúa el combate entre los Dioses del Sol; Helios y Apolo.
Tras liberar ambos sus kens se ha vuelto una lucha de fuerzas, y de repeler uno y otro el ken.
-“Me desilusionas Apolo, no puedo creer que en la época mitológica hayan comparado tu poder con le de Zeus”. Exclama Helios.
-“Si sigues haciéndome enfurecer verás que no era mentira”. Responde Apolo.
-“¿En verdad? ¿Entonces por que un santo de Athena fue capaz de vencerte?”. Pregunta Helios.
-“Si te enfrentarás a él, sabrías que no es un mortal cualquiera. El es una de las razones por las que estoy aquí”. Contesta Apolo.
De pronto ambos cesan su ken.
-“Ya he perdido mucho tiempo contigo, lo siento pero Poseidón me debe estar necesitando así que adiós: ¡“Esfera de la Corona del Sol”!”. Exclama Apolo.
-“No me derrotarás, ¡“Fulgor Solar”!”. Contraataca Helios.
Los ataques de ambos colisionan...
-“Lo ves Apolo, ¡Nunca podrás vencerme con ese nivel de poder!”. Exclama Helios.
Súbitamente el cosmos de Apolo se incrementa... En instantes, Helios es consumido por el ken de Apolo y es reducido a cenizas...
-“Debo darme prisa, parece que estoy recuperando mi poder. Eso significa que mi armadura está cerca, lo estás haciendo bien Aicon. Pero no puedo quedarme a esperarte, debo ir a ayudar a Poseidón”. Dice Apolo.
EL TÁRTARO.
La pelea entre Shiryu y Laertes de Hermes esta por iniciar.
-“Muy bien muchacho, tienes tu oportunidad. ¡Aprovéchala!”. Dice el Dios.
El santo del Dragón lanza un ken en contra del Dios, pero éste lo esquiva con facilidad.
-“Tonto mortal, nunca me alcanzarás. ¿Olvidas quien soy? Soy Laertes de Hermes, el mensajero de los Dioses y señor del Destino, además mi velocidad no puede ser superada por nadie, ni siquiera el gran Zeus alcanza mi velocidad. Puedo moverme a la velocidad más avanzada; el parsec(*). Así que como ves, te será imposible siquiera verme cuando me mueva”. Exclama Laertes.
-“¡Eso es imposible! ¡No puedes ser más veloz que la luz!”. Exclama sorprendido Shiryu.
-“¿La luz? Claro que supero la velocidad de la luz, y por mucho. Así que ahora que lo sabes, sólo te resta darte por vencido. Esta batalla es imposible de ganar para ti”. Dice el Dios.
-“No puedo darme por vencido, ¿Acaso olvidas que no solo mi vida esta en juego? También Shunrei depende de mi victoria, así que... ¡No importa como, pero te venceré!”. Responde el santo del Dragón.
El Dios reta a Shiryu a lograr tocarlo...
El santo de Athena se lanza contra él, liberando ken tras ken, no obstante, no logra siquiera alcanzarlo...
-“¿Lo ves muchacho? Jamás serás lo suficientemente veloz para alcanzarme. Te confieso que nunca nadie ha conseguido superar mi velocidad, por lo tanto no conozco el significado de la palabra “dolor”; ya que nunca han conseguido herirme en ningún combate”. Dice soberbiamente el Dios.
Acto seguido, desaparece ante los ojos de Shiryu y lo golpea sin que se percate... El santo del Dragón no puede reaccionar ante la velocidad de su rival. Una y otra vez es golpeado por Laertes.
-“Como lo esperaba, no puedes vencerme. Será mejor que acabemos con esto de una vez por todas... ”. Dice Laertes.
Shiryu se pregunta si podrá derrotar al Dios. De pronto recuerda algo que su maestro, Dohko le dijo hace mucho tiempo sobre el propósito original de la pelea...
-“Shiryu, nadie puede ganar una pelea si no tiene una razón para ganarla, piénsalo”. Aconseja Dohko.
El santo de Athena empieza a comprender lo que su antiguo maestro le trató de decir. A lo que se refería Dohko era a tener un propósito para pelear, en este caso esa razón es que la vida de Shunrei esta en riesgo. Shiryu se percata de que no podrá hacer arder toda su cosmoenergía si no se compromete completamente de corazón por el combate...
-“Estoy sorprendido, a pesar de haberte golpeado yo, un Dios; tu armadura está intacta y lo que es más, aún tienes fuerzas para seguir peleando aunque sabes bien que todo esta perdido. Mereces morir con honor”. Dice Laertes.
De pronto, Shiryu hace algo desconcertante... ¡Se despoja de su armadura!
-“¿Qué has hecho? Has abandonado la única esperanza que te quedaba. Con la armadura podías resistir mis golpes, pero ahora que te la has quitado...”. Dice el Dios.
-“Te dije que te venceré, pero para lograrlo tengo que encender mi cosmos al extremo. Y con mi armadura puesta, nunca lo lograría. Ahora que me despojado de ella moriré sino te venzo”. Responde Shiryu.
-“Ya veo, entonces acabaré contigo como te prometí... Esto acabará contigo: ¡“Conflicto de Asuras y Devas”!”. Exclama el Dios.
Shiryu es amordazado por una cuerda de cuyo extremo tiran unos espíritus y del otro unos demonios...
-“Este es el final muchacho. Los Asuras y los Devas según la mitología, son espíritus del bien y mal que luchan tirando de una cuerda por la eternidad; así que como ves, no importa quienes ganen, serás triturado por ellos. ¡Tú morirás sin falta!”. Explica Laertes.
-“No puedo morir, Shunrei me necesita. ¡¡¡Shunrei!!!”. Grita Shiryu.
Laertes se pregunta como es que Shiryu sigue luchando a pesar de que esta perdido. De pronto, el cosmos del santo del Dragón empieza a elevarse...
-“¡Que es eso! ¡¿Un Dragón ha aparecido en la espalda de Shiryu?!”. Se sorprende el Dios.
-“Cuando el Dragón aparece en mi espalda significa que mi cosmos se ha elevado hasta el máximo, con este poder puedo derrotar a cualquier enemigo no importa lo fuerte que sea... ¡Lo venceré! Ahora despierta arma sagrada: ¡¡¡“Excalibur”!!!”. Grita Shiryu.
Ante el asombro de Laertes, Shiryu corta la cuerda y se libera...
-“Entonces esto es lo que llamaría tu última oportunidad. Sin embargo, a pesar de liberarte no ha acabado todo; aún tienes que vencer a los Asuras y Devas”. Dice Laertes.
-“Esta bien. Ahora mismo los derrotaré: ¡¡¡“La Furia de los 100 Dragones de Rozan”!!!”. Exclama Shiryu.
Todos los espíritus son destruidos por el ataque de Shiryu ante la mirada atónita de Laertes...
VOL. IX .- CAPITULO I : ¡ REFUERZOS DEL POLO NORTE !
TEMPLO DE ZEUS.
Ante Shun, Mu y Kiki ha aparecido Ares, el Dios de la Guerra.
-“¿El es Ares?”. Pregunta Kiki.
-“Sí, él fue quien junto con 4 olimpianos atacó el Santuario destruyéndolo”. Agrega Mu.
-“Además por su culpa murieron muchos santos de Athena. Incluyendo a Aldebarán de Tauro; Aioros de Sagitario; Shura de Capricornio y Máscara de Muerte de Cáncer. Sin contar a los guerreros de la Corona”. Añade Shun.
-“Les faltó mencionar que me deshice también de todos los 108 Espectros de Hades”. Dice sarcásticamente Ares.
-“¿Qué? Entonces fue por eso que desaparecieron súbitamente todos los cosmos de los Espectros. ¡Tú los eliminaste!”. Dice Mu.
-“Así es, y... ¿Qué piensan hacer al respecto?”. Pregunta Ares.
-“Te destruiremos”. Responden los santos de Athena.
-“¿En serio?”. Cuestiona burlonamente el Dios.
SEXTA CIUDADELA DEL OLIMPO.
Prosigue el combate entre Seiya y el último de los olimpianos, Aser de Aquiles.
-“Debiste dejar que tus amigos se quedarán a ayudarte”. Dice Aser.
Seiya le responde que no importa que nadie lo ayude, él vencerá al final.
-“¡Vamos! Demuéstrame el poder que se ganó mi admiración. El poder con el que eres capaz de superar a un Dios”. Exclama el olimpiano.
-“Si tanto insistes, ¡Te lo mostraré! ¡“Puño de la Estrella de Pegaso”!”. Grita Seiya.
No obstante, el olimpiano esquiva todos los golpes del ken con una sola mano...
-“¿Pudiste evadir todos mis golpes?”. Se asombra Seiya.
-“Un ken tan débil como ese no podría dañar ni siquiera la primera capa mi piel, es inútil tu esfuerzo”. Dice Aser.
-“Si no lo hubieras esquivado, te habría derrotado. De eso estoy seguro”. Responde Seiya.
-“Sería una vergüenza no poder soportar un ken de ese nivel para un olimpiano. Está bien, esta vez recibiré tu ataque directamente y no moveré ni un solo dedo para evadirlo”. Exclama desafiante Aser.
-“Esta vez no lo resistirás, ¡“Puño de la Estrella de Pegaso”!”. Grita Seiya.
En esta ocasión el ken de Seiya golpea de lleno al olimpiano enviándolo a volar lejos... Sin embargo, no ha sufrido daño alguno tras recibir el impacto...
-“Lo ves, te lo dije. No representas amenaza alguna contra mi. Será mejor terminar con este juego sin sentido... Esta vez nadie te salvará de mi ken...”. Dice Aser.
En ese instante aparecen dos ráfagas de energía que atacan al olimpiano. Sin embargo es capaz de detenerlas...
-“¿Quién me atacó? Muestren sus caras cobardes”. Ordena el olimpiano.
Seiya se sorprende de quien se trata... ¡Son los Dioses Guerreros de Asgard!
EL TÁRTARO.
Aún no sale de su asombro Laertes de Hermes al ver a Shiryu escapar de los Devas y Asuras.
-“Felicidades muchacho, pero esto no es el fin de la pelea. Me has sorprendido gratamente, así que tendré que usar el Caduceo para acabar contigo. No esperaba usarlo aquí, pero ese es el camino más rápido para terminar contigo. ¿Puedes imaginarte que use el Caduceo en este lugar? Tu alma se consumirá en el fuego eterno y será partida en pedazos y esparcida por todo el Tártaro, ¡Jamás volverás a renacer en el mundo de los vivos!”. Exclama el Dios.
Laertes levanta su báculo sagrado y empieza a agitarlo... Shiryu es paralizado nuevamente, y cae en un profundo sueño, el Dios se dispone a introducir su brazo en el pecho de Shiryu, pero, súbitamente el santo del Dragón se empieza a mover y le detiene el brazo...
-“¿Te has movido? ¿Pero como?”. Se sorprende Laertes.
-“Cuando un santo de Athena ve un ken no funciona en su contra en segundas ocasiones. Y yo ya he visto este ken dos veces, por lo tanto ya no puedes hacerme nada con el”. Explica Shiryu.
El Dios no entiende porque Shiryu no es afectado por el poder del Caduceo...
-“Y ahora prepárate, que recibirás esto: ¡“La Furia de los 100 Dragones de Rozan”!”. Grita Shiryu.
Laertes es sorprendido por el ken, no obstante logra detenerlo con sus manos...
Aún así ha comprendido que para derrotar a Shiryu necesita pelear en serio. Por lo que ha decidido usar su más terrible arma: ¡¡¡La Flauta de Trimegisto!!!
SEXTA CIUDADELA DEL OLIMPO.
Los Dioses Guerreros han llegado a ayudar a Seiya en su pelea contra Aser de Aquiles.
-“¿Los Dioses Guerreros de Asgard? Jamás me imaginé que me los encontraría algún día. Sin embargo, estoy feliz ya que podré derrotar a dos grandes guerreros al mismo tiempo; Seiya y Siegfried. Los demás no valen la pena, pueden irse si quieren”. Exclama el olimpiano.
-“¿Qué los demás no valemos la pena? Te demostraremos lo “débiles ” que somos”. Dice Shid.
-“Esta bien, les daré la oportunidad de demostrarlo. Aprovéchenla”. Responde Laertes.
-“Yo voy primero, ¡“Ken de Pentagrama”!”. Exclama Mime.
El olimpiano empieza a esquivar la red de rayos que emanan de la mano de Mime, no obstante, el Dios Guerrero le dice que entre más trate de esquivar el ken este toma más y más velocidad. Aser no le da importancia a las palabras de Mime y continúa esquivando el ken. A pesar de que este esta aumentando de velocidad cada vez más... Finalmente el olimpiano se planta frente a Mime y lo golpea...
Todos se sorprenden de que haya podido evadir el ken de Mime.
-“Esta vez yo lo atacaré”. Dice Thor.
-“Ten cuidado Thor, este hombre no es ordinario”. Aconseja Siegfried.
-“Sentirás el poder de mi martillo mágico, Mjolnir”. Exclama Thor.
El gigante lanza su martillo contra Aser, quien lo evade fácilmente...
-“¿Eso es todo?”. Pregunta Aser.
-“Aún no has visto nada, este es el ken más grande de Thor; ¡“Hércules Titánico”!”. Grita el Dios Guerrero.
Pero... Aser detiene el gigantesco puño de Thor con su mano, aprieta al puño del gigante hasta hacerlo arrodillarse del dolor... Justo en ese momento intervienen Fenrir y Hagen, quienes atacan al olimpiano. Aser elude los kens de ambos y contraataca golpeando a los dos...
-“Y bien, ¿Quién es el siguiente?”. Cuestiona el olimpiano.
-“Se acabó tu suerte. Yo tengo algo de lo que no podrás escapar”. Dice Alberich.
El Dios Guerrero se lanza a atacar a Aser con su espada de fuego. Sin embargo, no es capaz de herirlo con su arma.
-“¿Esto es todo lo que tienes?”. Se burla Aser.
-“Aún no has visto nada... ¡“La Coraza Amatista”!”. Exclama Alberich.
El olimpiano es sorprendido por Alberich y es atrapado por la amatista...
-“Lo ven, no sólo con fuerza y poder se ganan las batallas. También se necesita inteligencia”. Dice Alberich.
-“¿Te encuentras bien, Pegaso?”. Pregunta Siegfried.
-“S...í, eso creo, ¿Dónde esta Aser? ¿Qué pasó con él?”. Cuestiona Seiya.
-“Alberich lo encerró en la amatista. No te preocupes, nadie puede escapar de ahí”. Responde Siegfried.
-“A menos que me derroten”. Añade Alberich.
De pronto... ¡Aser destruye la amatista!
CAPITULO II : ¡ LAS LAGRIMAS DEL DRAGON !
EL TÁRTARO.
Cada vez más, Laertes se sorprende con Shiryu. Por lo que ha decidido usar su arma más terrible: ¡La Flauta de Trimegisto!
-“A partir de ahora, verás mi verdadero poder. Se acabó tu oportunidad”. Dice Laertes.
-“Ya te dije que no seré derrotado, no te entregaré la vida de Shunrei”. Responde Shiryu.
-“¿No entiendes verdad? Esta es la flauta de Trimegisto, nadie sobrevive al escuchar sus notas musicales. Con cada nota se pierde un sentido, no importa quien seas; morirás sin remedio. Pero eso no es todo, con las notas sostenidas puedo manipularte como yo quiera”. Explica el Dios.
-“Antes de dejarte hacer eso, te derrotaré con mi ken: ¡“La Furia de los 100 Dragones de Rozan”!”. Exclama Shiryu.
El Dios detiene con una sola mano el ken de Shiryu... Y le dice: -“Ya no podrás hacer nada después de esto, ahora empezaré...”.
Laertes toca la nota “Do”... Inmediatamente después los ojos de Shiryu se nublan...
Prosigue con la nota “Re”, y el santo de Athena pierde el olfato.
El Dios toca ahora la nota “Mi”; Shiryu queda inmóvil, ha perdido el tacto...
-“Aún puedes suplicar por la vida de la chica, todavía no te quito el sentido del gusto”. Dice Laertes.
-“Jamás voy a suplicarte, te dije que te derrotaría y lo haré”. Contesta Shiryu.
El Dios toca la nota “Fa” y el santo del Dragón pierde el sentido del gusto.
Después sigue con la nota “Sol” con la cual le quita el último de sus cinco sentidos; el oído...
-“Ahora que eres sólo un cadáver viviente, puedo decir que he ganado. Y por supuesto tomaré mi premio”. Dice Laertes.
En sus adentros, Shiryu grita con todas sus fuerzas: -“¡¡¡Shunreiiiiiiiiiiiiiii!!!”.
LOS CINCO PICOS DE ROZAN.
Shunrei siente como Shiryu se encuentra sufriendo.
De pronto, Laertes aparece ante ella...
TEMPLO CRONION.
Poseidón se encuentra solo para pelear con Zeus y con las tres Diosas que lo acompañan.
-“¿Qué sucede Emperador de los Mares? ¿Por qué no atacas? Creí que ibas a pelear con las tres al mismo tiempo”. Dice Dhyra de Hestia.
-“Tranquila, Dhyra. El sabe muy bien que no puede con las tres a la vez, esta claro que esta resignado a morir. Sólo esta esperando a que lo matemos”. Agrega Evanis de Démeter.
-“Entonces yo seré su asistente de suicidio. Adiós Poseidón, ¡“Estrella de Fuego”!”. Exclama Dhyra.
Inexplicablemente, el ken de Dhyra es desviado justo enfrente de Poseidón...
La Diosa del Fuego se pregunta que paso, pero en eso aparece alguien... ¡Es Apolo!
-“Poseidón ya no esta solo, yo estoy con él”. Exclama Apolo.
-“Eso significa que tú también quieres morir hermano”. Responde Kara de Artemisa.
-“¿Febe? ¿Tú apoyas esto?”. Cuestiona Apolo.
-“Ella sólo obedece ordenes, es su deber protegerme”. Contesta Zeus.
Apolo esta impaciente por que Aicon le traiga lo más pronto posible la armadura...
LOS CINCO PICOS DE ROZAN.
Laertes ha venido por la vida de Shunrei.
-“¿Quién eres tú?”. Pregunta Shunrei.
-“Yo soy tu amo, Laertes de Hermes; y ahora... ¡Me vas a entregar tu alma!”. Responde el Dios.
Laertes desenfunda el Caduceo y lo usa en Shunrei. Al instante queda profundamente dormida... Ahora, ¡El Dios le arranca el alma! El cuerpo sin vida de la chica cae a la cascada...
DE VUELTA EN EL TÁRTARO.
Shiryu se levanta ante la incredulidad de Laertes.
-“Veo que no fue suficiente cortarte los cinco sentidos... ¡Así que te dejaré sin ningún sentido!”. Amenaza Laertes.
Una vez más, Shiryu libera su “Furia de los 100 Dragones de Rozan”; con el mismo resultado...
Laertes empieza a destruir los sentidos restantes de Shiryu; primero toca la nota “La”, y destruye el sexto sentido: la intuición; después continúa con el séptimo sentido tocando la nota “Si”...
-“Ya todo acabó para ti”. Dice triunfante Laertes.
Sin embargo... ¡Shiryu vuelve a incorporarse!
-“Ahora comprendo, era de suponerse; tu posees el “Arayashiki”. Por eso has podido entrar al Olimpo sin morir en el intento. Entonces ahora destruiré tu octavo sentido... Verás cual es la nota más alta de la Flauta de Trimegisto; “El “Si” Bemol””. Exclama el Dios.
Laertes se despide de Shiryu... Después de hacerlo, toca el temible “Si” Bemol; en instantes el octavo sentido, el Arayashiki; es destruido...
El Dios le hace ver a Shiryu el alma de Shunrei en su mano.
-“Lo siento muchacho, pero perdiste”. Dice Laertes.
En ese preciso momento el cosmos de Shiryu enciende nuevamente... Y no sólo eso, el santo de Athena parece como si fuera otro...
-“El cosmos de este hombre no es ni la mínima parte del que tenía hace un momento... Parece como si fuera otro, este cosmos es infinitamente superior al anterior; ha cubierto mi cosmos... ¡Y yo soy un Dios del Olimpo!”. Dice sorprendido Laertes.
-“Laertes te has pasado de la raya; has pisoteado a la persona más importante para mí: Shunrei, tu pecado es tan grande, que la muerte no será suficiente castigo. Te haré pedazos, no quedará nada de ti cuando acabe contigo”. Exclama furioso Shiryu.
Shiryu vuelve a liberar su ken de los 100 Dragones... Laertes no puede detenerlo esta vez y no le queda más remedio que usar su hipervelocidad para eludir el ken.
-“Por lo que veo has podido darle un vistazo al noveno sentido, eso quiere decir que debo usar todo mi poder o de lo contrario seré derrotado. Aunque tengo algo a mi favor, mi hipervelocidad”. Dice preocupado el Dios.
-“Te dije que te venceré y lo haré, así tenga que morir junto contigo”. Responde Shiryu.
-“¿Tanto así quieres vencerme? Pero, ¿De que sirve ganar una pelea si mueres en ella? De cualquier forma, nunca me vencerás... Te mostraré el ken más grande de Laertes de Hermes: ¡¡¡“La Ira de los Habitantes del Asura”!!!”. Exclama Laertes.
De las manos del Dios empiezan a brotar incontables seres que empiezan a rodear a Shiryu.
-“Esto es el carrusel de la Muerte, ya no tienes escapatoria. Todos esos seres son almas condenadas al Infierno del Asura; en dicho lugar son obligados a pelear día tras día sin final, allí no existe la muerte; por lo que no hay nada que los pueda detener una vez que empiezan a combatir... ¡Ahora almas condenadas destruyan a Shiryu!”. Ordena el Dios.
A la orden del Dios todos los seres empiezan a atacar al santo de Athena...
Shiryu trata de contraatacar con sus 100 Dragones, pero en el lugar donde destruye a uno de los seres; dos toman su lugar...
-“Date por vencido muchacho, no aguantarás mucho tiempo combatiendo a ese ritmo”. Aconseja Laertes.
El santo del Dragón se pregunta como podrá deshacerse de todos sus enemigos al mismo tiempo, ya que los 100 Dragones no sirven de nada contra ellos.
De pronto recuerda que en su batalla contra Shura de Capricornio en las 12 Casas del Zodiaco, uso una técnica que supera a los 100 Dragones... El Dragón final “El Dragón Resistente”...
También recuerda lo que le dijo Dohko: -“El Dragón final es una técnica tan poderosa que puede derrotar a cualquier oponente así como al que la utiliza. Algún día alcanzarás el último cosmos y podrás liberar al Dragón final, cuando eso suceda serás invencible. Nadie podrá superarte, ni yo. Es un ken tan poderoso... Pero si alguna vez lo usas, también morirás. Séllalo y no lo uses en toda tu vida”. Shiryu piensa que tal vez ahora ya puede liberar al Dragón final sin necesidad de morir junto con su oponente. Sin embargo mientras se encuentra deliberando esto, lo siguen atacando sin piedad...
En un arranque de desesperación, Shiryu decide liberar al Dragón final...
Todos los oponentes de Shiryu desaparecen por la ráfaga del Dragón final.
Laertes ahora sí esta seguro de que el santo de Athena ha despertado el Kundalini...
Sin perder tiempo, Shiryu se planta enfrente del Dios y lo ataca con su ken... Este usa su hipervelocidad para escapar del ataque, pero donde aparece, Shiryu ya lo esta esperando...
El Dios no comprende como Shiryu ha alcanzado su velocidad, pero es demasiado tarde y recibe el ken del Dragón final...
Conseguiste 730 litros de sangre y 730 monedas de oro. También has obtenido 10 punto(s) de experiencia!
SEXTA CIUDADELA DEL OLIMPO.
Aser de Aquiles se encuentra peleando con un Seiya que no puede contestar ante los ataques de su oponente.
-“¿Sabes algo Seiya? Al combatir contigo me doy cuenta de que todo lo que escuché sobre ti no eran más que mentiras, pues ni siquiera me puedes dar pelea. ¡Estoy desilusionado! Y por lo tanto, no tiene sentido continuar esta absurda pelea... Adiós Seiya, ¡“Puño Destructor de Estrellas”!”. Exclama el olimpiano.
Seiya está a punto de ser alcanzado, cuando de pronto... ¡Desaparece ante la mirada atónita de Aser!
-“El ya no esta solo”. Se escucha una voz.
El olimpiano voltea y se percata de que han llegado más rivales, se trata del grupo de Dohko, Milo, Aicon y Tetis.
-“Ma..maestro Dohko, Milo; no se preocupen por mí y sigan adelante. Yo me haré cargo de él”. Dice Seiya.
-“¿Estás seguro, Seiya?”. Pregunta Milo.
De pronto el santo de Bronce se da cuenta de la presencia de Aicon y Tetis.
-“¡Tú! ¿Qué haces aquí?”. Cuestiona Seiya.
-“Tranquilo, ellos están de nuestro lado. A ella ya la conoces y él es...”. Dice Milo.
-“Yo soy, Aicon de la Corona Boreal. Uno de los Santos de la corona que sirve a Apolo”. Contesta el coronis.
-“¿Ya se olvidaron de mí? ¿Quién será el que ocupe el lugar de Seiya?”. Exclama Aser.
-“No será nadie, pues yo te derrotaré”. Responde el santo de bronce.
-“Si vamos a continuar peleando, les sugiero no estorbar y mejor largarse de aquí”. Aconseja el olimpiano.
-“Bien, Seiya lo dejamos en tus manos. ¡Suerte!”. Dice Dohko.
Después de esto, los cuatro siguen su camino hacia el templo de Zeus...
LA PARTE OESTE DEL OLIMPO.
Los Dioses Guerreros de Asgard, quienes fueron revividos se encuentran a punto de entrar a la parte este del Olimpo donde se encuentra Zeus.
Han atravesado uno a uno los 6 templos de la parte oeste, el de la Primavera; el del Sol; el del Fuego Fatuo; el del Placer y la Fiesta; y el de la Luna. Ahora están ante las puertas del último templo de la parte oeste, el de Hera, la reina de los Dioses.
Sin embargo antes de entrar, alguien conocido por ellos aparece en forma de visión... ¡Se trata de la misma mujer que los resucitó!
-“No importa que pase, no entren a este templo, mejor síganme y yo les mostraré el camino a el lado este. Ahí se les necesita con urgencia”. Dice la mujer.
Los Dioses Guerreros la obedecen...
EL TÁRTARO.
El recorrido por el Palacio del Tormento ha concluido. Ahora, Laertes de Hermes preguntará a Shiryu que castigo ha elegido.
-“Es hora muchacho. ¿Qué castigo divino eliges?”. Pregunta el Dios a Shiryu.
-“La respuesta es... ¡Ninguno!”. Responde el santo del Dragón.
-“Ya veo, entonces elegiré por ti. Por tu ofensa de sublevarte contra Zeus, quedarás confinado en el Tártaro en una prisión de donde no podrás salir en toda la eternidad”. Exclama Laertes.
-“¿Por que no me das la oportunidad de enfrentarme a ti? Y así demostrarte que puedo derrotarte”. Pregunta Shiryu.
-“¿Pelear conmigo por tu vida? Suena interesante pero hagámoslo más interesante... Veamos que es lo que más aprecias, o debería decir a quien más aprecias en el mundo”. Dice el Dios.
Shiryu trata de poner su mente en blanco para que el Dios no pueda leer sus pensamientos, pero es demasiado tarde, Laertes ha descubierto a... ¡Shunrei!
LOS CAMPOS ELISEOS.
Hades se encuentra restableciéndose después de su batalla contra Athena y sus santos.
Ha estado ahí desde hace mucho tiempo...
La misma mujer que revivió a los Dioses Guerreros de Asgard, está a su lado.
-“Mi señor, pronto despertarás y empezará la batalla final”. Dice la mujer.
-“Atropo, ¿Como les fue a Hypnos y Thánatos el Olimpo?”. Pregunta.
-“Mi señora, aún no establecen contacto con nosotros”. Responde la parca.
-“Ya veo, entonces no queda más que esperar. Aunque se que ellos no podrán derrotar a Zeus, harán el tiempo que necesitamos para que Hades se recupere. Aún recuerdo aquél día...”. Dice la mujer.
ALGUNOS AÑOS ATRÁS.
La batalla contra Hades estaba en su punto culminante, Hades ha matado a Seiya y Athena y los demás santos están furiosos...
Todos concentran su cosmos en el báculo de Athena, y ella lo arroja contra Hades...
Mientras tanto, en la Tierra yo sentía como algo despertaba en mí...
Mi primer impulso fue el de salvar a todos, pues yo sabía que nadie tenía la culpa, al menos no ellos. Sin embargo, en ese momento sólo pude salvar a los santos de Athena que peleaban con Hades. Con el paso del tiempo fui reuniendo fuerzas, y por fin traje de nuevo al señor Hades a la vida, reconstruí el otro mundo, incluyendo los Campos Elíseos. Empecé a investigar sobre lo que originó todas las guerras santas que habían ocurrido hasta entonces, y descubrí que todas estaban conectadas entre sí...
Decidí que me prepararía para vengarme de los responsables, traje de nuevo a los Espectros y a los Heraldos de Hades. Un tiempo después me enteré de la conspiración de algunos Dioses del Olimpo de tratar de despertar a Zeus de su sueño eterno, para después...
EL PRESENTE, LOS CAMPOS ELISEOS.
-“No tiene caso decirlo, ya saben la historia; mis leales parcas. Y ahora todo está listo para enfrentar la batalla final, la última de las guerras sagradas. Sabía que necesitaría toda la ayuda posible, así que traje de nuevo al mundo de los vivos a Athena y a todos sus santos. Al igual que a los Dioses Guerreros de Asgard, quienes serán de mucha ayuda. Además están Poseidón y Apolo; quienes emprendieron la lucha por su cuenta. No obstante todos vamos por el mismo objetivo, ¡Destruir a los responsables de todo esto!”. Concluye.
Aún no terminaba de hablar, cuando súbitamente, Hades abre los ojos...
Todos se sorprenden.
-“¿Quién eres tú y por que estás aquí?”. Pregunta Hades.
-“Mi señor has vuelto. Yo soy tu reina, y tu más fiel servidora. Soy... ¡Perséfone!”. Contesta...
CAPITULO VI : ¡ EL SER MAS VELOZ DEL UNIVERSO !
TEMPLO CRONION.
Poseidón al ver que no puede convencer a Zeus de detener todo, ha decidido pelear.
-“Ya que no puedo hacerte cambiar de opinión mi señor, he decidido derrotarte con todo mi poder. Lo siento pero no me dejas otra opción”. Dice Poseidón.
-“Será como tu quieras”. Responde Zeus.
-“Un momento señor, sí él quiere dañarlo tendrá que pasar por encima de nosotras”. Dice Dhyra de Hestia.
-“Así es, la Diosa Hera nos envió a protegerlo y no podemos desobedecerla”. Añade Kara de Artemisa.
El emperador de los Mares sabe que no puede contra tres Diosas a la vez, no obstante peleará de todas maneras...
LOS CAMPOS ELISEOS.
Hades ha despertado por fin. La mujer le ha revelado su identidad... ¡Ella es Perséfone!
-“¡¿Perséfone?!”. Pregunta Hades.
-“Si mi señor, te he traído de nuevo al mundo de los vivos”. Responde la reina del Más Allá.
-“Sólo recuerdo la batalla contra Athena y sus santos, después nada”. Dice Hades.
-“Hay mucho que debes saber, y que yo te contaré... Por el momento debes guardar reposo, la batalla final esta muy cerca”. Responde Perséfone.
El señor del Más Allá se queda pensando en que le quiso decir ella con lo de la batalla final...
EL TÁRTARO.
Shiryu ha pedido una última oportunidad a Laertes de Hermes para salvar su alma.
-“Bien, acepto tu reto pero no sólo tu alma estará en juego. Sino que también la de esa jovencita, Shunrei”. Dice el Dios.
-“¿¡Shunrei!? ¡No! Nunca pondré en riesgo la vida de ella, será sólo mi vida la que este en juego”. Responde Shiryu.
-“Cuanto lo siento, pero si ella no entra en este juego, no te daré la oportunidad. Además piensa en tus amigos que están en el Olimpo, ¿No crees que ellos te necesiten? Piénsalo”. Exclama Laertes.
El santo del Dragón lo piensa un momento y responde: -“Esta bien, acepto”.
Shiryu se jura a sí mismo que no perderá, ya que esta vez no sólo su vida esta en riesgo, sino también la de la persona más importante en su vida: Shunrei...
EN ALGUN LUGAR DEL TEMPLO DE ZEUS.
Continúa el combate entre los Dioses del Sol; Helios y Apolo.
Tras liberar ambos sus kens se ha vuelto una lucha de fuerzas, y de repeler uno y otro el ken.
-“Me desilusionas Apolo, no puedo creer que en la época mitológica hayan comparado tu poder con le de Zeus”. Exclama Helios.
-“Si sigues haciéndome enfurecer verás que no era mentira”. Responde Apolo.
-“¿En verdad? ¿Entonces por que un santo de Athena fue capaz de vencerte?”. Pregunta Helios.
-“Si te enfrentarás a él, sabrías que no es un mortal cualquiera. El es una de las razones por las que estoy aquí”. Contesta Apolo.
De pronto ambos cesan su ken.
-“Ya he perdido mucho tiempo contigo, lo siento pero Poseidón me debe estar necesitando así que adiós: ¡“Esfera de la Corona del Sol”!”. Exclama Apolo.
-“No me derrotarás, ¡“Fulgor Solar”!”. Contraataca Helios.
Los ataques de ambos colisionan...
-“Lo ves Apolo, ¡Nunca podrás vencerme con ese nivel de poder!”. Exclama Helios.
Súbitamente el cosmos de Apolo se incrementa... En instantes, Helios es consumido por el ken de Apolo y es reducido a cenizas...
-“Debo darme prisa, parece que estoy recuperando mi poder. Eso significa que mi armadura está cerca, lo estás haciendo bien Aicon. Pero no puedo quedarme a esperarte, debo ir a ayudar a Poseidón”. Dice Apolo.
EL TÁRTARO.
La pelea entre Shiryu y Laertes de Hermes esta por iniciar.
-“Muy bien muchacho, tienes tu oportunidad. ¡Aprovéchala!”. Dice el Dios.
El santo del Dragón lanza un ken en contra del Dios, pero éste lo esquiva con facilidad.
-“Tonto mortal, nunca me alcanzarás. ¿Olvidas quien soy? Soy Laertes de Hermes, el mensajero de los Dioses y señor del Destino, además mi velocidad no puede ser superada por nadie, ni siquiera el gran Zeus alcanza mi velocidad. Puedo moverme a la velocidad más avanzada; el parsec(*). Así que como ves, te será imposible siquiera verme cuando me mueva”. Exclama Laertes.
-“¡Eso es imposible! ¡No puedes ser más veloz que la luz!”. Exclama sorprendido Shiryu.
-“¿La luz? Claro que supero la velocidad de la luz, y por mucho. Así que ahora que lo sabes, sólo te resta darte por vencido. Esta batalla es imposible de ganar para ti”. Dice el Dios.
-“No puedo darme por vencido, ¿Acaso olvidas que no solo mi vida esta en juego? También Shunrei depende de mi victoria, así que... ¡No importa como, pero te venceré!”. Responde el santo del Dragón.
El Dios reta a Shiryu a lograr tocarlo...
El santo de Athena se lanza contra él, liberando ken tras ken, no obstante, no logra siquiera alcanzarlo...
-“¿Lo ves muchacho? Jamás serás lo suficientemente veloz para alcanzarme. Te confieso que nunca nadie ha conseguido superar mi velocidad, por lo tanto no conozco el significado de la palabra “dolor”; ya que nunca han conseguido herirme en ningún combate”. Dice soberbiamente el Dios.
Acto seguido, desaparece ante los ojos de Shiryu y lo golpea sin que se percate... El santo del Dragón no puede reaccionar ante la velocidad de su rival. Una y otra vez es golpeado por Laertes.
-“Como lo esperaba, no puedes vencerme. Será mejor que acabemos con esto de una vez por todas... ”. Dice Laertes.
Shiryu se pregunta si podrá derrotar al Dios. De pronto recuerda algo que su maestro, Dohko le dijo hace mucho tiempo sobre el propósito original de la pelea...
-“Shiryu, nadie puede ganar una pelea si no tiene una razón para ganarla, piénsalo”. Aconseja Dohko.
El santo de Athena empieza a comprender lo que su antiguo maestro le trató de decir. A lo que se refería Dohko era a tener un propósito para pelear, en este caso esa razón es que la vida de Shunrei esta en riesgo. Shiryu se percata de que no podrá hacer arder toda su cosmoenergía si no se compromete completamente de corazón por el combate...
-“Estoy sorprendido, a pesar de haberte golpeado yo, un Dios; tu armadura está intacta y lo que es más, aún tienes fuerzas para seguir peleando aunque sabes bien que todo esta perdido. Mereces morir con honor”. Dice Laertes.
De pronto, Shiryu hace algo desconcertante... ¡Se despoja de su armadura!
-“¿Qué has hecho? Has abandonado la única esperanza que te quedaba. Con la armadura podías resistir mis golpes, pero ahora que te la has quitado...”. Dice el Dios.
-“Te dije que te venceré, pero para lograrlo tengo que encender mi cosmos al extremo. Y con mi armadura puesta, nunca lo lograría. Ahora que me despojado de ella moriré sino te venzo”. Responde Shiryu.
-“Ya veo, entonces acabaré contigo como te prometí... Esto acabará contigo: ¡“Conflicto de Asuras y Devas”!”. Exclama el Dios.
Shiryu es amordazado por una cuerda de cuyo extremo tiran unos espíritus y del otro unos demonios...
-“Este es el final muchacho. Los Asuras y los Devas según la mitología, son espíritus del bien y mal que luchan tirando de una cuerda por la eternidad; así que como ves, no importa quienes ganen, serás triturado por ellos. ¡Tú morirás sin falta!”. Explica Laertes.
-“No puedo morir, Shunrei me necesita. ¡¡¡Shunrei!!!”. Grita Shiryu.
Laertes se pregunta como es que Shiryu sigue luchando a pesar de que esta perdido. De pronto, el cosmos del santo del Dragón empieza a elevarse...
-“¡Que es eso! ¡¿Un Dragón ha aparecido en la espalda de Shiryu?!”. Se sorprende el Dios.
-“Cuando el Dragón aparece en mi espalda significa que mi cosmos se ha elevado hasta el máximo, con este poder puedo derrotar a cualquier enemigo no importa lo fuerte que sea... ¡Lo venceré! Ahora despierta arma sagrada: ¡¡¡“Excalibur”!!!”. Grita Shiryu.
Ante el asombro de Laertes, Shiryu corta la cuerda y se libera...
-“Entonces esto es lo que llamaría tu última oportunidad. Sin embargo, a pesar de liberarte no ha acabado todo; aún tienes que vencer a los Asuras y Devas”. Dice Laertes.
-“Esta bien. Ahora mismo los derrotaré: ¡¡¡“La Furia de los 100 Dragones de Rozan”!!!”. Exclama Shiryu.
Todos los espíritus son destruidos por el ataque de Shiryu ante la mirada atónita de Laertes...
VOL. IX .- CAPITULO I : ¡ REFUERZOS DEL POLO NORTE !
TEMPLO DE ZEUS.
Ante Shun, Mu y Kiki ha aparecido Ares, el Dios de la Guerra.
-“¿El es Ares?”. Pregunta Kiki.
-“Sí, él fue quien junto con 4 olimpianos atacó el Santuario destruyéndolo”. Agrega Mu.
-“Además por su culpa murieron muchos santos de Athena. Incluyendo a Aldebarán de Tauro; Aioros de Sagitario; Shura de Capricornio y Máscara de Muerte de Cáncer. Sin contar a los guerreros de la Corona”. Añade Shun.
-“Les faltó mencionar que me deshice también de todos los 108 Espectros de Hades”. Dice sarcásticamente Ares.
-“¿Qué? Entonces fue por eso que desaparecieron súbitamente todos los cosmos de los Espectros. ¡Tú los eliminaste!”. Dice Mu.
-“Así es, y... ¿Qué piensan hacer al respecto?”. Pregunta Ares.
-“Te destruiremos”. Responden los santos de Athena.
-“¿En serio?”. Cuestiona burlonamente el Dios.
SEXTA CIUDADELA DEL OLIMPO.
Prosigue el combate entre Seiya y el último de los olimpianos, Aser de Aquiles.
-“Debiste dejar que tus amigos se quedarán a ayudarte”. Dice Aser.
Seiya le responde que no importa que nadie lo ayude, él vencerá al final.
-“¡Vamos! Demuéstrame el poder que se ganó mi admiración. El poder con el que eres capaz de superar a un Dios”. Exclama el olimpiano.
-“Si tanto insistes, ¡Te lo mostraré! ¡“Puño de la Estrella de Pegaso”!”. Grita Seiya.
No obstante, el olimpiano esquiva todos los golpes del ken con una sola mano...
-“¿Pudiste evadir todos mis golpes?”. Se asombra Seiya.
-“Un ken tan débil como ese no podría dañar ni siquiera la primera capa mi piel, es inútil tu esfuerzo”. Dice Aser.
-“Si no lo hubieras esquivado, te habría derrotado. De eso estoy seguro”. Responde Seiya.
-“Sería una vergüenza no poder soportar un ken de ese nivel para un olimpiano. Está bien, esta vez recibiré tu ataque directamente y no moveré ni un solo dedo para evadirlo”. Exclama desafiante Aser.
-“Esta vez no lo resistirás, ¡“Puño de la Estrella de Pegaso”!”. Grita Seiya.
En esta ocasión el ken de Seiya golpea de lleno al olimpiano enviándolo a volar lejos... Sin embargo, no ha sufrido daño alguno tras recibir el impacto...
-“Lo ves, te lo dije. No representas amenaza alguna contra mi. Será mejor terminar con este juego sin sentido... Esta vez nadie te salvará de mi ken...”. Dice Aser.
En ese instante aparecen dos ráfagas de energía que atacan al olimpiano. Sin embargo es capaz de detenerlas...
-“¿Quién me atacó? Muestren sus caras cobardes”. Ordena el olimpiano.
Seiya se sorprende de quien se trata... ¡Son los Dioses Guerreros de Asgard!
EL TÁRTARO.
Aún no sale de su asombro Laertes de Hermes al ver a Shiryu escapar de los Devas y Asuras.
-“Felicidades muchacho, pero esto no es el fin de la pelea. Me has sorprendido gratamente, así que tendré que usar el Caduceo para acabar contigo. No esperaba usarlo aquí, pero ese es el camino más rápido para terminar contigo. ¿Puedes imaginarte que use el Caduceo en este lugar? Tu alma se consumirá en el fuego eterno y será partida en pedazos y esparcida por todo el Tártaro, ¡Jamás volverás a renacer en el mundo de los vivos!”. Exclama el Dios.
Laertes levanta su báculo sagrado y empieza a agitarlo... Shiryu es paralizado nuevamente, y cae en un profundo sueño, el Dios se dispone a introducir su brazo en el pecho de Shiryu, pero, súbitamente el santo del Dragón se empieza a mover y le detiene el brazo...
-“¿Te has movido? ¿Pero como?”. Se sorprende Laertes.
-“Cuando un santo de Athena ve un ken no funciona en su contra en segundas ocasiones. Y yo ya he visto este ken dos veces, por lo tanto ya no puedes hacerme nada con el”. Explica Shiryu.
El Dios no entiende porque Shiryu no es afectado por el poder del Caduceo...
-“Y ahora prepárate, que recibirás esto: ¡“La Furia de los 100 Dragones de Rozan”!”. Grita Shiryu.
Laertes es sorprendido por el ken, no obstante logra detenerlo con sus manos...
Aún así ha comprendido que para derrotar a Shiryu necesita pelear en serio. Por lo que ha decidido usar su más terrible arma: ¡¡¡La Flauta de Trimegisto!!!
SEXTA CIUDADELA DEL OLIMPO.
Los Dioses Guerreros han llegado a ayudar a Seiya en su pelea contra Aser de Aquiles.
-“¿Los Dioses Guerreros de Asgard? Jamás me imaginé que me los encontraría algún día. Sin embargo, estoy feliz ya que podré derrotar a dos grandes guerreros al mismo tiempo; Seiya y Siegfried. Los demás no valen la pena, pueden irse si quieren”. Exclama el olimpiano.
-“¿Qué los demás no valemos la pena? Te demostraremos lo “débiles ” que somos”. Dice Shid.
-“Esta bien, les daré la oportunidad de demostrarlo. Aprovéchenla”. Responde Laertes.
-“Yo voy primero, ¡“Ken de Pentagrama”!”. Exclama Mime.
El olimpiano empieza a esquivar la red de rayos que emanan de la mano de Mime, no obstante, el Dios Guerrero le dice que entre más trate de esquivar el ken este toma más y más velocidad. Aser no le da importancia a las palabras de Mime y continúa esquivando el ken. A pesar de que este esta aumentando de velocidad cada vez más... Finalmente el olimpiano se planta frente a Mime y lo golpea...
Todos se sorprenden de que haya podido evadir el ken de Mime.
-“Esta vez yo lo atacaré”. Dice Thor.
-“Ten cuidado Thor, este hombre no es ordinario”. Aconseja Siegfried.
-“Sentirás el poder de mi martillo mágico, Mjolnir”. Exclama Thor.
El gigante lanza su martillo contra Aser, quien lo evade fácilmente...
-“¿Eso es todo?”. Pregunta Aser.
-“Aún no has visto nada, este es el ken más grande de Thor; ¡“Hércules Titánico”!”. Grita el Dios Guerrero.
Pero... Aser detiene el gigantesco puño de Thor con su mano, aprieta al puño del gigante hasta hacerlo arrodillarse del dolor... Justo en ese momento intervienen Fenrir y Hagen, quienes atacan al olimpiano. Aser elude los kens de ambos y contraataca golpeando a los dos...
-“Y bien, ¿Quién es el siguiente?”. Cuestiona el olimpiano.
-“Se acabó tu suerte. Yo tengo algo de lo que no podrás escapar”. Dice Alberich.
El Dios Guerrero se lanza a atacar a Aser con su espada de fuego. Sin embargo, no es capaz de herirlo con su arma.
-“¿Esto es todo lo que tienes?”. Se burla Aser.
-“Aún no has visto nada... ¡“La Coraza Amatista”!”. Exclama Alberich.
El olimpiano es sorprendido por Alberich y es atrapado por la amatista...
-“Lo ven, no sólo con fuerza y poder se ganan las batallas. También se necesita inteligencia”. Dice Alberich.
-“¿Te encuentras bien, Pegaso?”. Pregunta Siegfried.
-“S...í, eso creo, ¿Dónde esta Aser? ¿Qué pasó con él?”. Cuestiona Seiya.
-“Alberich lo encerró en la amatista. No te preocupes, nadie puede escapar de ahí”. Responde Siegfried.
-“A menos que me derroten”. Añade Alberich.
De pronto... ¡Aser destruye la amatista!
CAPITULO II : ¡ LAS LAGRIMAS DEL DRAGON !
EL TÁRTARO.
Cada vez más, Laertes se sorprende con Shiryu. Por lo que ha decidido usar su arma más terrible: ¡La Flauta de Trimegisto!
-“A partir de ahora, verás mi verdadero poder. Se acabó tu oportunidad”. Dice Laertes.
-“Ya te dije que no seré derrotado, no te entregaré la vida de Shunrei”. Responde Shiryu.
-“¿No entiendes verdad? Esta es la flauta de Trimegisto, nadie sobrevive al escuchar sus notas musicales. Con cada nota se pierde un sentido, no importa quien seas; morirás sin remedio. Pero eso no es todo, con las notas sostenidas puedo manipularte como yo quiera”. Explica el Dios.
-“Antes de dejarte hacer eso, te derrotaré con mi ken: ¡“La Furia de los 100 Dragones de Rozan”!”. Exclama Shiryu.
El Dios detiene con una sola mano el ken de Shiryu... Y le dice: -“Ya no podrás hacer nada después de esto, ahora empezaré...”.
Laertes toca la nota “Do”... Inmediatamente después los ojos de Shiryu se nublan...
Prosigue con la nota “Re”, y el santo de Athena pierde el olfato.
El Dios toca ahora la nota “Mi”; Shiryu queda inmóvil, ha perdido el tacto...
-“Aún puedes suplicar por la vida de la chica, todavía no te quito el sentido del gusto”. Dice Laertes.
-“Jamás voy a suplicarte, te dije que te derrotaría y lo haré”. Contesta Shiryu.
El Dios toca la nota “Fa” y el santo del Dragón pierde el sentido del gusto.
Después sigue con la nota “Sol” con la cual le quita el último de sus cinco sentidos; el oído...
-“Ahora que eres sólo un cadáver viviente, puedo decir que he ganado. Y por supuesto tomaré mi premio”. Dice Laertes.
En sus adentros, Shiryu grita con todas sus fuerzas: -“¡¡¡Shunreiiiiiiiiiiiiiii!!!”.
LOS CINCO PICOS DE ROZAN.
Shunrei siente como Shiryu se encuentra sufriendo.
De pronto, Laertes aparece ante ella...
TEMPLO CRONION.
Poseidón se encuentra solo para pelear con Zeus y con las tres Diosas que lo acompañan.
-“¿Qué sucede Emperador de los Mares? ¿Por qué no atacas? Creí que ibas a pelear con las tres al mismo tiempo”. Dice Dhyra de Hestia.
-“Tranquila, Dhyra. El sabe muy bien que no puede con las tres a la vez, esta claro que esta resignado a morir. Sólo esta esperando a que lo matemos”. Agrega Evanis de Démeter.
-“Entonces yo seré su asistente de suicidio. Adiós Poseidón, ¡“Estrella de Fuego”!”. Exclama Dhyra.
Inexplicablemente, el ken de Dhyra es desviado justo enfrente de Poseidón...
La Diosa del Fuego se pregunta que paso, pero en eso aparece alguien... ¡Es Apolo!
-“Poseidón ya no esta solo, yo estoy con él”. Exclama Apolo.
-“Eso significa que tú también quieres morir hermano”. Responde Kara de Artemisa.
-“¿Febe? ¿Tú apoyas esto?”. Cuestiona Apolo.
-“Ella sólo obedece ordenes, es su deber protegerme”. Contesta Zeus.
Apolo esta impaciente por que Aicon le traiga lo más pronto posible la armadura...
LOS CINCO PICOS DE ROZAN.
Laertes ha venido por la vida de Shunrei.
-“¿Quién eres tú?”. Pregunta Shunrei.
-“Yo soy tu amo, Laertes de Hermes; y ahora... ¡Me vas a entregar tu alma!”. Responde el Dios.
Laertes desenfunda el Caduceo y lo usa en Shunrei. Al instante queda profundamente dormida... Ahora, ¡El Dios le arranca el alma! El cuerpo sin vida de la chica cae a la cascada...
DE VUELTA EN EL TÁRTARO.
Shiryu se levanta ante la incredulidad de Laertes.
-“Veo que no fue suficiente cortarte los cinco sentidos... ¡Así que te dejaré sin ningún sentido!”. Amenaza Laertes.
Una vez más, Shiryu libera su “Furia de los 100 Dragones de Rozan”; con el mismo resultado...
Laertes empieza a destruir los sentidos restantes de Shiryu; primero toca la nota “La”, y destruye el sexto sentido: la intuición; después continúa con el séptimo sentido tocando la nota “Si”...
-“Ya todo acabó para ti”. Dice triunfante Laertes.
Sin embargo... ¡Shiryu vuelve a incorporarse!
-“Ahora comprendo, era de suponerse; tu posees el “Arayashiki”. Por eso has podido entrar al Olimpo sin morir en el intento. Entonces ahora destruiré tu octavo sentido... Verás cual es la nota más alta de la Flauta de Trimegisto; “El “Si” Bemol””. Exclama el Dios.
Laertes se despide de Shiryu... Después de hacerlo, toca el temible “Si” Bemol; en instantes el octavo sentido, el Arayashiki; es destruido...
El Dios le hace ver a Shiryu el alma de Shunrei en su mano.
-“Lo siento muchacho, pero perdiste”. Dice Laertes.
En ese preciso momento el cosmos de Shiryu enciende nuevamente... Y no sólo eso, el santo de Athena parece como si fuera otro...
-“El cosmos de este hombre no es ni la mínima parte del que tenía hace un momento... Parece como si fuera otro, este cosmos es infinitamente superior al anterior; ha cubierto mi cosmos... ¡Y yo soy un Dios del Olimpo!”. Dice sorprendido Laertes.
-“Laertes te has pasado de la raya; has pisoteado a la persona más importante para mí: Shunrei, tu pecado es tan grande, que la muerte no será suficiente castigo. Te haré pedazos, no quedará nada de ti cuando acabe contigo”. Exclama furioso Shiryu.
Shiryu vuelve a liberar su ken de los 100 Dragones... Laertes no puede detenerlo esta vez y no le queda más remedio que usar su hipervelocidad para eludir el ken.
-“Por lo que veo has podido darle un vistazo al noveno sentido, eso quiere decir que debo usar todo mi poder o de lo contrario seré derrotado. Aunque tengo algo a mi favor, mi hipervelocidad”. Dice preocupado el Dios.
-“Te dije que te venceré y lo haré, así tenga que morir junto contigo”. Responde Shiryu.
-“¿Tanto así quieres vencerme? Pero, ¿De que sirve ganar una pelea si mueres en ella? De cualquier forma, nunca me vencerás... Te mostraré el ken más grande de Laertes de Hermes: ¡¡¡“La Ira de los Habitantes del Asura”!!!”. Exclama Laertes.
De las manos del Dios empiezan a brotar incontables seres que empiezan a rodear a Shiryu.
-“Esto es el carrusel de la Muerte, ya no tienes escapatoria. Todos esos seres son almas condenadas al Infierno del Asura; en dicho lugar son obligados a pelear día tras día sin final, allí no existe la muerte; por lo que no hay nada que los pueda detener una vez que empiezan a combatir... ¡Ahora almas condenadas destruyan a Shiryu!”. Ordena el Dios.
A la orden del Dios todos los seres empiezan a atacar al santo de Athena...
Shiryu trata de contraatacar con sus 100 Dragones, pero en el lugar donde destruye a uno de los seres; dos toman su lugar...
-“Date por vencido muchacho, no aguantarás mucho tiempo combatiendo a ese ritmo”. Aconseja Laertes.
El santo del Dragón se pregunta como podrá deshacerse de todos sus enemigos al mismo tiempo, ya que los 100 Dragones no sirven de nada contra ellos.
De pronto recuerda que en su batalla contra Shura de Capricornio en las 12 Casas del Zodiaco, uso una técnica que supera a los 100 Dragones... El Dragón final “El Dragón Resistente”...
También recuerda lo que le dijo Dohko: -“El Dragón final es una técnica tan poderosa que puede derrotar a cualquier oponente así como al que la utiliza. Algún día alcanzarás el último cosmos y podrás liberar al Dragón final, cuando eso suceda serás invencible. Nadie podrá superarte, ni yo. Es un ken tan poderoso... Pero si alguna vez lo usas, también morirás. Séllalo y no lo uses en toda tu vida”. Shiryu piensa que tal vez ahora ya puede liberar al Dragón final sin necesidad de morir junto con su oponente. Sin embargo mientras se encuentra deliberando esto, lo siguen atacando sin piedad...
En un arranque de desesperación, Shiryu decide liberar al Dragón final...
Todos los oponentes de Shiryu desaparecen por la ráfaga del Dragón final.
Laertes ahora sí esta seguro de que el santo de Athena ha despertado el Kundalini...
Sin perder tiempo, Shiryu se planta enfrente del Dios y lo ataca con su ken... Este usa su hipervelocidad para escapar del ataque, pero donde aparece, Shiryu ya lo esta esperando...
El Dios no comprende como Shiryu ha alcanzado su velocidad, pero es demasiado tarde y recibe el ken del Dragón final...
Estadísticas
| Botín total: | 45.118,60 litros de sangre |
| Víctimas mordidas (link): | 0 |
| Combates: | 115 |
| Victorias: | 26 |
| Derrotas: | 89 |
| Empates | 0 |
| Oro adquirido: | ~ 0,00 ![]() |
| Oro perdido: | ~ 2.000,00 ![]() |
| Daño causado: | 2950 |
| Puntos de vida perdidos: | 19635 |
Habilidades de cronos65:
| Nivel del personaje: | Nivel 17 |
| Fuerza: | ![]() (31) |
| Defensa: | ![]() (30) |
| Agilidad: | ![]() (29) |
| Resistencia: | ![]() (28) |
| Destreza: | ![]() (28) |
| Experiencia: | ![]() (1376|1445) |
La estadística del Santuario Ancestral cronos65
| Desafíos intentados: | 0 |
| Desafíos exitosos: | 0 |
| Desafíos perdidos: | 0 |
Datos del perfil
| Género: | No declarado |
| Edad: | No declarada Años |
| Localización: | --- |
| Número de ICQ: | --- |
| MSN Messenger: | --- |
| Yahoo Messenger: | --- |
| AIM-nombre: | --- |
| Jabber ID | --- |
| Skype ID | --- |
Arena
cronos65 No ha conseguido un reconocimiento especial en el ranking de la arena.


(31)
(1376|1445)